viernes, 20 de junio de 2014

Bufones de Llanes

Desde las casas rurales de San Roman nos dirigimos a la costa llanisca , que conforma un rosario de entrantes y salientes, fruto de la acción marítima de las mareas que disputan los espacios al perfil costero, horadando los acantilados y penetrando en sus calas y playas.

 La rasa costera está permanentemente flagelada por el oleaje y entre los salientes rocosos se forma una cadena de playas de distintos tamaños, de fina y dorada arena. Lo insólito de este paisaje de la marina llanisca se acentúa aún más en la zona denominada «Bufones de Pría»,



donde se contemplan los espectaculares bufones o surtidores de agua que, en las pleamares, se elevan verticalmente al tiempo que «bufan» o respiran violentamente desde las entrañas de la tierra. Los bufones son,morfológicamente, cuevas cársticas con chimenea vertical por donde brota el agua a gran altura procedente de los conductos interiores. El conocimiento de este singular paraje, también denominado «Bramadoriu de Llames», se lleva a efecto siguiendo la huella de dos senderos señalizados: P. R. AS-57 y el sendero europeo de gran recorrido G. R. E-9, que se intercomunican ambos entre las localidades de Villanueva y Llames de Pría.




La ruta con inicio y fin en Llames (Pría), tiene dificultad baja y una duración de 4 horas y 30 minutos.La ruta se inicia en Llames. Una vez estacionado el vehículo en esta aldea, comienza el itinerario tomando el camino asfaltado que lleva hacia la playa. La playa de Llames, o de Aguamía por el río que allí desemboca, es un largo brazo arenoso perpendicular a la línea de costa. El arenal abraza los márgenes del cauce varios cientos de metros hacia el interior, hasta el punto de configurar una playa casi fluvial. El mar desaparece tras los acantilados y el oleaje apenas penetra durante las meras fuertes.






Encima de la playa del itinerario toma a la derecha un camino de tierra de circulación reservada a vehículos agrarios que conduce al Bramadoriu de Llames, un extenso campo de bufones que por su singularidad geomorfológica ha sido recientemente incluido en la Red de espacios Naturales Protegidos con la categoría de Monumento Natural. Si la mar está en calma, los muchos respiraderos de las cavidades subterráneas se limitan a expulsar el aire comprimido en las galerías por los golpes del oleaje. Sin embargo, en los días de fuerte marejada, el Bramadoriu se transforma en un espectáculo que produce admiración y temor. Entonces, el agua y el aire son expulsados de la bóveda con gran fueraza alcanzado decenas de metros de altura. Los quejidos del Bramadoriu se dejan orir a muchos kilómetros. En ocasiones se oyen incluso desde los lejanos Picos de Europa, no en vano los pastores de esas peñas rezan: “Cuando sientas sonar el Pozu Pría, coge leña pa’l otru día”. Desde el Bramadoriu el itinerario prosigue por una senda que, serpenteando por encima de los acantilados, conduce a la cercana playa de Villanueva primero, y a la de Cuevas después. La bajada a esta última se realiza por una escalera que discurre a través de un pequeño bosque de encinas. Estos árboles constituyen una de las peculiaridades botánicas de mayor valor ambiental del oriente astur. 
La senda, que se dibuja entre simas muy poco perceptibles por este lugar, afronta una serie de altibajos y pequeños bufones que nos acercan algunas de las veces hasta el mismo acantilado donde las quebradas calizas de los lapiaces vertebran el atormentado acantilado. Después, y siguiendo el sendero, nos acercamos al Pozo de las Grallas (1,6 Km. de marcha) que es una impresionante hoya partida a la mitad por un estrecho puente natural y fue creada por la erosión del mar. El camino prosigue a continuación próximo a la raya costera por una superficie donde asoman dos pozos más y todo su entrono que está colmatado de brezos y alguna que otra zona de pastizales.
Se suceden nuevos acantilados por encima de los cuales, el sendero nos presenta hermosas panorámicas sobre el agitado mar Cantábrico. Avanzamos nuevamente hasta situarnos en lo que se denomina Camino de Espines, y prolongamos la marcha sin variar el rumbo por el Pando y el perfil costero siguiendo el curso del sendero P. R. AS-57 hasta llegar a la playa de Villanueva (5 Km. de marcha). Aquí abandonamos la costa para apoderarnos de una pista de tierra señalizada con elG. R. E-9 que nos conduce al pueblo de Villanueva. (31m.) 6 Km. en 2 h. y 10 min. de marcha. Una vez allí y ante la señalización del sendero G. R. E-9, variamos el rumbo en dirección oeste siguiendo la traza de una pista de tierra que cruza al lado de un área recreativa.Al poco tiempo alcanzamos un desvío a la derecha que hemos de obviar para continuar al frente hasta el siguiente crucero, donde continuaremos a la derecha con destino hacia el pueblo de Garaña.Nos recibe ese área recreativa con pequeña ermita y fuente próximas y también el antiguo palacio de los Argüelles. (47 m.) 8,2 Km. en 3 h. de marcha. Continuando con la ruta muy pronto nos hallamos en la carretera LLN-17 donde las señales senderistas marcan el rumbo en dirección a Llames de Pría, finalizando la marcha justamente en la plaza donde fue el inicio de esta ruta senderista. 9,2 Km. en 3 h. y 15min. demarcha.
Desde cuevas, el itinerario toma la carretera que lleva a Nueva para desviarse luego, a la derecha, retornando a Llames por las carreteras y caminos que cruzan Villanueva y la Pesa.













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